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¿Vivienda o viviendas? El debate de los expertos que expone la miopía de las políticas públicas homogéneas frente a la crisis habitacional



En el marco del ciclo de debates Vivienda Plural, la Fundación Tejido Urbano reunió un panel destacado de referentes del ámbito académico y social para debatir y desarmar uno de los grandes mitos de la política habitacional argentina: considerar sólo los datos cuantitativos descuidando las múltiples realidades que afectan a una población critica, implementando políticas estandarizadas u homogéneas, o simplemente construyendo millones de casas genéricas. En este sentido, todos los especialistas acordaron que: la crisis de la vivienda es en realidad una trama compleja con decenas de problemas diferentes que el Estado históricamente ha intentado resolver con recetas rígidas y homogéneas, ignorando la profunda heterogeneidad de la demanda real.

Durante el encuentro, los especialistas coincidieron en que tratar a la demanda habitacional como si fuera un bloque homogéneo —segmentado únicamente por el nivel de ingresos— es el punto de partida de los fracasos de las políticas públicas de las últimas décadas. Frente a las promesas electorales basadas en “millones de viviendas” o líneas de crédito de bajísima escala, orientadas exclusivamente a sectores con ingresos formales dejando fuera un 40% de la población que trabaja en la informalidad.

El Director Ejecutivo de la Fundación Tejido Urbano, Fernando Álvarez de Celis, aseguró que la problemática habitacional está atravesada por un contexto donde el Estado está en una posición de retirada a nivel social en los últimos 2 años, sin desarrollo de políticas de construcción, y con un 30% de población inquilina. Además, abordó la renovación urbana y el stock de viviendas, como una medida de revitalización para aquellas que ya están construidas en la Ciudad. “No hay una solución única para la problemática de la vivienda, sino que son múltiples y deben sostenerse a lo largo del tiempo”, explicó.

El Arq. Julián Escobar Uribe, Director de ARQFORUM, llevó adelante la moderación del encuentro y remarcó que la problemática trasciende los gobiernos: “la política habitacional no es un programa para resolver vivienda para pobres, sino un marco y un ecosistema que permite sostener la mejora de vida continua”. Sin embargo, “cada vez son menos los que pueden llegar a ser propietarios”.

Para la investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Gino Germani Dra. María Mercedes Di Virgilios, el diseño de cualquier política pública seria debe comenzar por comprender que las ciudades no están habitadas por un público uniforme, sino por profundas heterogeneidades demográficas que cambian de barrio en barrio. A través de su investigación en la comuna 8 de la Ciudad de Buenos Aires, demostró que coexisten realidades totalmente disímiles: mientras los barrios populares concentran una población sumamente joven, con alta presencia de niños y migrantes, los complejos de vivienda social de los años 70 enfrentan un marcado envejecimiento poblacional.

La ciudad de Buenos Aires tiene los mismos 3 millones de habitantes desde 1947, pero ha vivido una revolución en la cantidad de hogares: hoy son muchos más y más pequeños”, advirtió la investigadora. Este cambio de paradigma exige dejar de pensar en “cantidad de personas” para empezar a diseñar viviendas acordes a las nuevas estructuras de los hogares. “A la política pública le cuesta muchísimo lidiar con la heterogeneidad y la diversidad; sigue atrapada en soluciones estandarizadas que no encuentran eco en la realidad social“.

El Coordinador del Programa de Estado y Gobierno del CIPPEC, Lic. Nicolás Dino Ferme, la fragmentación institucional es otra gran barrera. Para el especialista, los distintos estamentos del Estado monitorean la ciudad de forma estanca y sin comunicación entre sí (unos miden permisos de construcción, otros valuaciones fiscales o registros catastrales). Esta falta de mirada sistémica impide entender las trayectorias dinámicas de los hogares, que van transformando sus necesidades a lo largo de su ciclo de vida familiar.

A diferencia de lo que sostiene el sentido común, la vacancia no es solo un problema de especulación inmobiliaria en Puerto Madero. En Buenos Aires, encontramos bolsones de viviendas vacías concentrados en áreas centrales con debilidad de mercado“, explicó, integrando el fenómeno de viviendas vacantes a la problemática. Ante esto, propuso recuperar el territorio de manera capilar mediante políticas locales de revitalización que vuelvan a poner en valor el stock construido.

En este camino, la Lic. Bárbara Bonelli, Directora Ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Argentina, aportó la perspectiva territorial del trabajo social, alertando que las líneas de crédito tradicionales y los mecanismos de mercado vigentes resultan inalcanzables para el 40% de la población argentina que trabaja en la informalidad, quienes terminan pagando en alquileres informales de barrios populares montos incluso más elevados que los del mercado formal a cambio de condiciones de extrema precariedad y nula previsibilidad.

Además, Bonelli fue crítica con el asistencialismo desarticulado del Estado, al que calificó de “política boba“, cuando baja recursos económicos sin acompañamiento técnico. La especialista sugirió soluciones desarrolladas por su organización, como el proyecto de Alquiler Tutelado en La Boca, y propuso el desarrollo de inmobiliarias sociales que articulen con cooperativas de construcción (que logran edificar un 40% más barato que el Estado) para revitalizar áreas degradadas como Microcentro, Constitución o la zona de la avenida Avellaneda, en lugar de seguir expandiendo la mancha urbana de forma costosa e insustentable hacia la periferia.

Finalmente, el testimonio de Eduardo Cotta aportó una dimensión fundamental y largamente postergada: la accesibilidad física del hábitat. Eduardo relató cómo, tras recibir un diagnóstico médico que cambió su movilidad, descubrió que el verdadero obstáculo para su autonomía no estaba dentro de su casa (la cual pudo adaptar), sino en un entorno urbano hostil y plagado de barreras físicas: “La discapacidad no está en la persona, la generan los entornos”, enfatizó.

Desde una mirada crítica al enfoque de asistencialismo puro del Estado y del facilismo de las rampas, señaló que hay entornos naturales que por su propia geografía son imposibles de accesibilizar de manera tradicional. Ante esto, destacó la propuesta de Torky Mobility, un triciclo de tracción trasera diseñado para que personas con movilidad reducida puedan desplazarse de forma autónoma por terrenos agrestes; e interpeló al sector de la construcción para que incorpore estándares de accesibilidad universal desde el plano original (por ejemplo, ampliando las puertas solo 10 centímetros más). “Hacer las cosas bien desde el inicio evita tener que gastar diez veces más rompiendo y adaptando después“, concluyó.

Hacia un camino intermedio: la urgencia de la coordinación

La jornada de Vivienda Plural cerró con una fuerte interpelación al rol regulador del Estado. Frente a posturas ideológicas extremas que oscilan entre el estatismo absoluto (“hacer todo”) y la retirada total, los especialistas señalaron que el Estado no puede renunciar a su rol de coordinador y articulador del ecosistema habitacional.

El desafío futuro radica en construir canales virtuosos de colaboración público-privada que dejen atrás la transacción inmediata para enfocarse en la generación de valor social y urbano continuo, garantizando que el derecho a la vivienda deje de ser una promesa electoral homogénea y se convierta en una realidad plural para cada tipo de hogar argentino.

Las próximas jornadas de Vivienda Plural serán el 22 de septiembre, 20 de octubre y 09 de noviembre, con inscripción previa en la sede de la Fundación (Av. De mayo 560 4º piso), o bien vía streaming a través del LINK.

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