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Argentina comparte con el resto de América Latina una importante brecha de conectividad entre zonas rurales y urbanas pese al crecimiento de la banda ancha satelital, con el norte del país entre las áreas más rezagadas.
De acuerdo con un reciente informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) con cifras del Censo 2022, las provincias con menor conectividad urbana también presentan los porcentajes más bajos de acceso a internet entre la población rural dispersa, como Santiago del Estero, Salta, Formosa, Chaco, Catamarca y Corrientes, que se ubican en las últimas posiciones del ranking de penetración de banda ancha.
Son también las provincias que mostraron el mayor crecimiento en el último año, impulsado en parte por la expansión de la banda ancha satelital, una de las tecnologías clave para la cobertura en áreas rurales.
Mientras que la variación interanual de la banda ancha en Argentina fue de 8,9% en 2025, Santiago del Estero, Salta, Formosa, Chaco, Catamarca y Corrientes crecieron por encima del 15% anual entre 2024 y 2025, con Formosa y Corrientes alcanzando una expansión superior al 30%.
Argentina autorizó a Starlink a operar en 2024 y rápidamente se convirtió en el segundo mercado para la compañía en América Latina, detrás de Brasil.
El país registró 750.000 accesos satelitales en abril, de acuerdo con las últimas cifras del regulador Enacom. Al cierre de 2025, la cantidad de accesos de banda ancha satelital totalizaba 452.018.
Sin embargo, este crecimiento no se traduce necesariamente en una reducción de la brecha en zonas rurales. “Por su costo Starlink no llega a los hogares rurales de bajos recursos”, dice un reciente artículo de la Fundación Tejido Urbano.
“Por el contrario, sus principales consumidores son empresas y productores rurales; habitantes de zonas de alta demanda como el área metropolitana de Buenos Aires, Córdoba y la zona de Vaca Muerta, que hoy se encuentran saturadas o con servicios de baja calidad”, añade.
Solo la provincia de Buenos Aires tenía más de 85.000 conexiones satelitales al cierre de 2025, mientras que Córdoba contaba con 42.000 y Neuquén con más de 37.000.
Según el INTA, la entrada de Starlink, el desfinanciamiento de la empresa de conectividad Arsat y el fin del fondo fiduciario del Servicio Universal marcan un “nuevo paradigma” para la conectividad rural argentina, y advierte que la brecha de acceso persiste especialmente entre comunidades rurales y pequeños productores.
De acuerdo con datos del Censo 2022, el 78,6% de los hogares urbanos a nivel nacional tiene internet en sus viviendas. La cifra cae al 57,5% en localidades rurales de menos de 2.000 habitantes y al 36,5% entre la población que vive de forma dispersa.
La problemática es especialmente relevante para el agro. El INTA señala que la desconexión rural afecta con mayor fuerza a la agricultura familiar y a los pequeños productores agropecuarios, un segmento clave para la producción de alimentos. De acuerdo con el Censo Nacional Agropecuario 2018, solo el 34% de las explotaciones agropecuarias usaba internet para la gestión, mientras que entre los pequeños productores la falta de conectividad asciende al 78%.
El último censo nacional señala que el 92% de la población vive en áreas urbanas, mientras que el 8% lo hace en áreas rurales. De ese total, el 5% vive en áreas rurales agrupadas y el 3% en áreas dispersas.
